domingo, 18 de noviembre de 2007

Cartas sacadas del cajón 1: Sin caducar

A propóstio de la "Guerra del Líbano", Agosto 2006


Por: FRANCISCO LANDIVAR


No me gusta usar la palabra masacre porque es una palabra fría, tan solo un concepto, no quiero negar que por si es una palabra fuerte, pero como concepto es construcción teórica y no refleja lo que realmente quiere decir. La masacre en grande suena fuerte, es algo que pega, pero no es ver a una mujer con su hijo muerto en brazos, quemado, verla frente a uno me refiero (no en la imaginación). No es ver a muchos hijos sin sus madres ni sus padres porque una bomba los voló de la tierra. No es ver un edificio derrumbado, con gente que gime abajo aplastada, y otras personas que ya no gimen más, una chorrera de sangre de cuerpos que estuvieron tirados ahí hasta hace un momento.
Imaginarse tales cosas es crudo, pero son cosas reales, no son pesadillas, aquellos que mueren quemados o descuartizados por una bomba ya no se pueden despertar sudados para ir a tomar un vaso de agua, su vida terminó.
Me refiero aquí particularmente a la guerra que protagonizó Israel hace pocos días, digo solo Israel porque el Líbano solo se dedicó a pagar los costos de tal violencia desenfrenada por sus vecinos del Sur, a causa de dos soldados Israelíes que cobraron más victimas que la de cualquiera de sus compañeros podrían habido cobrarse. Hezbollah es una organización terrorista o como se la quiera llamar, pero tambien es una organización política. E invadir y matar desenfrenadamente en otro país por desacuerdos con una organización, no tiene justificativos por ningún lado que se lo mire.
Es un genocidio, que tambien es una palabra fría, un genocidio denota muertes y vidas que ya no están. Para hacerse una idea, mil doscientos civiles inocentes murieron en esta contienda, hagan la prueba y pónganse a contar hasta mil, lleva un buen rato, si pueden, cuenten mil caras, vean cuanta gente es, esa es la cantidad de gente que ya no está en el mundo por culpa de un grupo de asesinos que decidió ejercer su soberanía en territorios donde no les corresponde. Por lo menos, hasta que yo sepa, el Líbano nunca declaro la guerra a Israel, y el Líbano es el mayor afectado en esta trifulca. La mayor cantidad de muertos, fueron libaneses, y la mayor cantidad de muertos fueron civiles que no apoyaban a Hebolah. Por lo menos con anterioridad a que destruyan sus vidas.
Israel manifestó una impunidad que raya lo grotesco, y no mostró, porque ya viene mostrado hace tiempo, que cuando el Imperio apoya alguna acción, la comunidad internacional solo puede quejarse sin esperar que sus criticas sean escuchadas por quienes deciden que hacer con el mundo.
En una situación indignante no puedo sacar conclusiones concisas, y por lo tanto, desde mi humilde lugar, solo me queda plantear algunos interrogantes que abran a una reflexión sobre el tema. ¿Con que derecho Israel ataca, y luego invade, un estado vecino, que no le ha manifestado hostilidad, y que la hostilidad viene dada desde un grupo particular? ¿Con que justificativo Israel continúa asesinando y logra convencer a su pueblo de la amenaza que representa para sus vidas, la resistencia de un grupo armado que inicio hostilidades como represalia a la ofensiva israelí (ya que como se sabrá, Hezbolah no lanzo un misil en territorio Israelí sino hasta que Israel bombardeara Beirut y poblados situados en la frontera)? ¿Cómo es posible que la ONU reconozca una guerra entre Israel y Hezbolah, y que aunque la repudie, la legitime? Ya que a mi opinión, la guerra es contra el Líbano, Israel bombardea su territorio y destruye la infraestructura de un país pobre, que, independientemente de si era utilizada por Hezbolah, también es la Infraestructura que debe usar el pueblo Libanés para el normal desarrollo de su actividad en todos los aspectos. Y reconocer una guerra contra Hezbolah, es legitimar la destrucción de un país que no es este grupo, que es mucho más. ¿Cómo es posible que Israel vele por la seguridad de sus ciudadanos y repudie la acción de un grupo terrorista, cuando su accionar es mucho mas violento y ha cobrado 10 veces mas victimas? ¿Cómo es posible que Israel repudie la matanza de civiles en su territorio, cuando, la estrategia militar de Israel en esta contienda, se basa en matar civiles en el Líbano?
Las preguntas podrían ocupar muchas más páginas, porque son muchísimas en una situación confusa que solo nos invita a dudar. Sabemos tambien que el problema es más complejo, y que muchos ven a esta guerra rodeados de expectativas. Pero he elegido en estas páginas, hacer hincapié, en la gente, en la gente que sufre todo esto culpa de todos aquellos intereses.
La guerra solo trae más odio. Los hijos, los hermanos, los padres, de todos aquellos que han muerto, hoy apoyan a Hezbolah, el odio solo genera odio. Las expectativas de Condoleeza Rice de pacificar la región, pueden volar por donde quieran, total nunca van a sentar base en la realidad en un contexto así. Irak, Afganistán, Palestina y Líbano, hijos del dolor, quien puede esperar que den la otra mejilla cuando se la han marcado a fuego, y arde someterse al que hizo esa marca. Como esperar felicidad y un futuro esperanzador en hogares donde han destruido familias. Estas personas ya han perdido una parte de sus vidas, y reconozco los peligros del fundamentalismo, pero, cuando lo que hacen es pelarte en carne viva, el peligro es peor, porque tambien el dolor lo es, porque tambien la humillación se mezcla con todo.
No haré apología de la violencia, pero la justifico, porque el odio, el odio Imperialista, el odio Israelí, es el principal responsable de lo que pueda generar. Así David se hizo Goliat, y un Goliat perverso y agresivo que solo piensa en aplastar.
El rey, entronado, solo puede esperar que sus siervos se revelen, y lo descuarticen, ya ha hecho todos los males que podía hacer, ya sabe que solo es rey por sus soldados, que todos lo odian, que esperan su muerte, que nadie lo salvara en su caída.
Hay cosas que no tienen vuelta atrás, y 50 años de asesinatos alrededor del mundo tomando la bandera de un imperio no tienen perdón en la eternidad, porque los humanos son humanos, y tienen memoria, ya no esperará que le devuelvan felicidad.

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